viernes, 29 de marzo de 2013

Ser dos.



Son escasas esas historias, pero son ciertas, y las he visto.

Cuando dos personas están destinadas a estar juntas... el universo conspira para reunirlas.

Pero conditio sine qua non del universo es esta:

Con la franqueza que ofrece las noches de soledad en silencio, tendido en la cama, mirando al techo. Algunas veces, quedando la almohada húmeda de lágrimas.
Ambos deben desear desde el principio estar uno al lado del otro.

Sin condiciones. Sin peros. Sin intereses.

Y he ahí... el fracaso de muchos.

No escuchan la voz del silencio.

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