lunes, 29 de octubre de 2012

Un campo de rosas.


Darte mi desprecio es como regar un jardín de rosas cubierto de hierba mala.
Las rosas crecerán cada vez más bellas, y yo quitaría a diario la hierba mala. Y las espinas de las rosas lastimarían mis manos. Sangraría.

Es mejor darte mi olvido.

Si se olvida el jardín, las rosas se marchitarán, y la mala hierba crecerá y no se irá nunca.

Así, las rosas de mis recuerdos morirán, y la hierba mala me recordará siempre que destrozaste mi corazón como destrozaste el jardín de mi alma. Pero ya no habrán espinas que me lastimen cada vez que piense en vos.

Solo veré un campo olvidado.

sábado, 27 de octubre de 2012

En silencio.


Fue silencioso el amor que hicimos tu y yo.
Pero el silencio no fue limite para saber
lo que tus ojos me gritaban mientras me mirabas.
La noche era cálida
y yo temblaba.
Y el silencio me dejó escuchar
el lenguaje de tus dedos en mi piel.

Fue silencioso el amor que surgió entre tu y yo.
En una noche negra como negros son tus ojos,
una noche sin luna
una noche sin luz
y la oscuridad no fue limite para ver
tu tormento cada vez que me separaba de ti.
Aunque fuese un breve lapso de tiempo.

Fue silencioso el amor que murió entre tu y yo.
Sentí por un momento mi muerte en tus brazos
y mi aliento escapaba en un beso,
y volvi a vivir
a renacer.
Pero tu amor murió en una noche
negra como negros son tus ojos
una noche sin luna
una noche cálida.
Murió la sonrisa de tu rostro
y supe entonces que fui yo quien la extinguió.

Fue silencioso el amor que hicimos tu y yo.
Y en silencio mi corazón vela
las cenizas de tu corazón.