lunes, 29 de octubre de 2012
Un campo de rosas.
Darte mi desprecio es como regar un jardín de rosas cubierto de hierba mala.
Las rosas crecerán cada vez más bellas, y yo quitaría a diario la hierba mala. Y las espinas de las rosas lastimarían mis manos. Sangraría.
Es mejor darte mi olvido.
Si se olvida el jardín, las rosas se marchitarán, y la mala hierba crecerá y no se irá nunca.
Así, las rosas de mis recuerdos morirán, y la hierba mala me recordará siempre que destrozaste mi corazón como destrozaste el jardín de mi alma. Pero ya no habrán espinas que me lastimen cada vez que piense en vos.
Solo veré un campo olvidado.
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